Hay objetos en nuestra cocina que utilizamos tantas veces durante el día que dejamos de pensar en ellos. Uno de ellos es la toalla de tela. La usamos para secarnos las manos, limpiar una superficie, secar un plato o recoger algún líquido que se derramó. Sin embargo, precisamente esa versatilidad puede convertirla en un vehículo para transportar microorganismos de un lugar a otro.
Las toallas de cocina pueden acumular bacterias, especialmente cuando permanecen húmedas durante períodos prolongados. El problema aumenta cuando la misma toalla se utiliza para diferentes tareas. Una toalla que utilizamos para limpiar una superficie donde hubo jugos de carne o pollo crudos no debería utilizarse después para secarnos las manos o secar un plato limpio.
Esto es un ejemplo de contaminación cruzada, es decir, la transferencia de microorganismos desde alimentos crudos, superficies o utensilios hacia otros alimentos o lugares que deberían permanecer limpios. El riesgo es especialmente importante al manipular carnes, aves, pescados y huevos crudos. (Food Safety and Inspection Service -Departamento Agricultura de los EEUU. FSIS/USDA)
¿Cuándo debemos cambiar la toalla?
1. Cuando permanece húmeda durante horas.
La humedad favorece la supervivencia y multiplicación de microorganismos. Lo ideal es permitir que la toalla se seque completamente entre usos y reemplazarla cuando no sea posible.
2. Cuando entra en contacto con alimentos crudos o sus jugos.
Si la utilizamos para limpiar el jugo de pollo o carne cruda, recoger restos de huevo o limpiar una superficie contaminada, es preferible retirarla para lavado y utilizar una limpia.
3. Cuando está visiblemente sucia o presenta mal olor.
No debemos esperar a que la toalla tenga una apariencia desagradable para cambiarla. El olor puede ser una señal de acumulación de humedad y microorganismos.
Algunas medidas sencillas
• Tengamos varias toallas disponibles. Esto permite sustituirlas con frecuencia y evitar prolongar su uso.
• Evitemos utilizar la misma toalla para todo. Podemos asignar diferentes toallas para secar las manos, secar utensilios y realizar tareas de limpieza. Esta separación ayuda a reducir la contaminación cruzada.
• Para derrames de alimentos crudos, el papel toalla puede ser una buena alternativa. Después de recoger el derrame, la superficie debe limpiarse y, cuando corresponda, sanitizarse adecuadamente.
¿Cómo debemos lavar las toallas?
Las toallas utilizadas para limpiar la cocina deben lavarse con frecuencia, preferiblemente utilizando un ciclo de lavado con agua caliente cuando el tejido y las instrucciones del fabricante lo permitan. Después deben secarse completamente antes de volver a utilizarlas. El USDA recomienda precisamente el lavado frecuente con ciclo caliente para las toallas utilizadas en la limpieza de la cocina.
No necesitamos abandonar las toallas reutilizables. Son una opción práctica y pueden contribuir a reducir el desperdicio. La clave está en utilizarlas de manera inteligente: mantenerlas limpias y secas, cambiarlas con frecuencia y evitar que una misma toalla se convierta en el “instrumento para todo” dentro de nuestra cocina.
La seguridad alimentaria comienza muchas veces con pequeños hábitos que parecen insignificantes, pero que pueden marcar una diferencia importante en la protección de nuestra familia.
