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ESTAFAS QUE YA NO SOLO ROBAN DINERO: VÍCTIMAS CLAMAN POR JUSTICIA EN REPÚBLICA DOMINICANA

  • Categoría de la entrada:Los consumidores se quejan
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SANTO DOMINGO.—Las estafas en República Dominicana han alcanzado una dimensión que obliga a encender las alarmas.

Ya no se trata solamente de alguien que pierde unos miles de pesos por una compra falsa en las redes sociales. Hay personas que han perdido sus ahorros, hipotecado o vendido sus viviendas, familias que han quedado económicamente destruidas y casos en los que un engaño terminó relacionado con hechos de violencia y muerte.

MILLONES Y CIENTOS DE VÍCTIMAS

Uno de los expedientes más impactantes es Investor Winner, donde el Ministerio Público acusa a una estructura de haber captado más de RD$4,239 millones y US$11.6 millones, afectando a más de 330 personas.

Algunas víctimas comprometieron prácticamente todo su patrimonio. Mery Apolinario relató que vendió su casa para invertir y que posteriormente llegó a reclamar millones de pesos que, según su testimonio, quedaron atrapados en el esquema.

Pero el drama continúa.

En agosto de 2026, víctimas de Investor Winner protestaron por la lentitud del proceso judicial después de un nuevo aplazamiento de la audiencia.

UNA ESTAFA DIGITAL QUE TERMINÓ EN MUERTE

El caso de Emmanuel Contreras Medina representa otra dimensión del problema.

Según la reconstrucción del Ministerio Público, una operación fraudulenta alrededor de la venta de un iPhone 15 Pro Max habría provocado que comprador y vendedor llegaran a un encuentro creyendo versiones diferentes sobre quién había pagado el teléfono.

El encuentro terminó en una agresión. Contreras sufrió graves lesiones y posteriormente murió.

El expediente señala a un supuesto intermediario como pieza central del engaño.

Una operación que comenzó como una supuesta venta por internet terminó convertida en una tragedia.

Y LAS ESTAFAS DIGITALES SIGUEN

Mientras estos grandes casos llegan a los tribunales, la Policía Cibernética continúa reportando investigaciones por fraudes mediante Facebook, Instagram, WhatsApp, correos electrónicos y otras plataformas digitales.

En agosto, las autoridades informaron sobre arrestos relacionados con falsas ventas de teléfonos y electrodomésticos, ofertas ficticias de trabajo, transferencias ilícitas y phishing. En uno de los casos investigados se señalaba la manipulación de balances de 32 cuentas bancarias por aproximadamente RD$136 millones.

EL LLAMADO DE ATENCIÓN

Estos casos dejan una advertencia que no puede ser ignorada:

detrás de cada estafa hay una víctima.

No son solamente números en un expediente.

Son personas que trabajaron durante años para reunir sus ahorros.

Son familias que vendieron propiedades creyendo que estaban asegurando su futuro.

Son ciudadanos que confiaron en una supuesta inversión.

Son compradores que creyeron estar realizando una transacción legítima.

Y son personas que hoy esperan respuestas.

La sociedad necesita mayor prevención, persecución efectiva de las estructuras fraudulentas, procesos judiciales que avancen oportunamente y mecanismos que permitan proteger y, cuando corresponda legalmente, resarcir a quienes resulten afectados.

Porque cuando una estafa puede dejar a una familia sin patrimonio, provocar enfrentamientos y terminar relacionada con una muerte, ya no estamos hablando simplemente de dinero: estamos hablando de vidas trastornadas y de un problema que demanda atención nacional.

La pregunta queda sobre la mesa: ¿cuántas víctimas más tendrán que aparecer para que la sociedad tome conciencia de que detrás de cada promesa de dinero fácil puede esconderse una tragedia?